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Entrevista con Carlos Miguel Prieto, directos de la Orquesta Sinfónica Nacional de México

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El pasado mes de octubre del 2007 Emilio Sánchez (director de Clásica México) y un servidor tuvimos oportunidad de entrevistar al flamante director de la Orquesta Sinfónica Nacional. Estaba próximo el inicio de su primer temporada al frente de la agrupación y hablamos de muchísimas cosas. Aquí recogemos una breve selección de la charla, que fue publicada originálmente en Music Life Magazine en su número de diciembre 2007.

MAV: ¿Qué significa para ti empezar este periodo de titularidad con la orquesta que quizá tiene más proyección en el país?
CMP: Formar parte de la Sinfónica Nacional es un orgullo para cualquier persona. Evidentemente para mí es un honor ser nombrado el director musical. Creo que una orquesta que lleva el nombre de Sinfónica Nacional debe representar dignamente a su país. Por eso es que comienzo esta actividad con una gira a Monterrey, con planes para tocar en varias ciudades de Europa, en una gira de conciertos muy ambiciosa. Creo que esto es algo que me caracteriza como ser humano y como músico. Me gusta tomar riesgos y poner muy alto los objetivos. El proyecto es trabajar mucho, hacer lo posible por ir consolidando esta orquesta, ir mejorando muchas cosas que no necesariamente tienen que ver con música: la institución como tal – administrativamente-, su imagen, su acervo. Hay muchas cosas que están sorpresivamente mal en el sentido de que nos faltan muchos instrumentos. Cuestiones que tienen que ver con una realidad económica que hay que resolver día con día.
MAV: Eres muy consciente de que además de la cuestión artística hay que cuidar todos los aspectos de la orquesta.
CMP: Ojalá fuera “nada más” la cuestión artística. Eso es muchísimo ya, pero hay muchas más cuestiones, algunas que llegan de forma fortuita. La sala de ensayos no es adecuada y además es de difícil acceso por las obras del Centro Histórico. El instrumental de percusión está en un estado que ya no es adecuado, cuestiones que estamos trabajando y que desvían bastante la atención. Si tuviéramos aquí un banco de dinero podríamos resolver bastantes cosas del día a la mañana. La verdad es que lo estamos tratando de resolver a través de las instancias gubernamentales, que no siempre son muy rápidas, y a través de donativos privados. Hay retos y problemas pero hay que encontrarles el lado positivo.
ES: Hay un sinfín de cosas por realizar. ¿Por donde empieza un director recién nombrado de una institución como ésta?
CMP: Pues empiezas programando, haciendo un plan a largo plazo. En realidad mi nombramiento se dio bastante rápido, los planes empezaron a tener que hacerse muy rápido. Empezamos a programar este año y la gira de 2008. Mucho de lo que nos está obsesionando es el corto plazo, pero mi manera de ver es a largo plazo. Primero estamos organizando la oficina. No había Director Administrativo. La persona que se encargaba de la Dirección Administrativa se iba a ir. Entonces había que realizar los nombramientos para encabezarla. Ya están hechos. Hay un equipo administrativo muy sólido y muy capaz, con muchas ganas. Si no lo hubiera sería imposible hacer muchas de las cosas que estamos haciendo. Sería imposible sortear la magnitud de problemas que genera la burocracia. Tú pensarías que es muy fácil poner un anuncio en el periódico o hacer un spot de televisión, aunque tengas el dinero. No lo es. Hay un reglamento y una serie de cosas que nos restan celeridad. En los Estados Unidos donde las orquestas aunque sirven a la comunidad son organismos privados, se tiene un presupuesto y ahí está el dinero. Si un artista cancela o cobra menos que otro, ese dinero se ahorra. Aquí no, aquí como instancia gubernamental tenemos que cumplir una serie de apartados. Y eso puede volver loca a la gente que se pregunta ¿por qué tenemos dinero para contratar a un solista y no tenemos dinero para comprar café? A todo eso hay que encontrarle la manera para que repercuta positivamente a la música, que la verdad es mi vida. Cuando no estoy aquí estoy haciendo música en otros lados
MAV: Necesitas que tu orquesta esté a gusto para que se toque bien.
CMP: Yo siempre he sido una persona que le gusta que la gente a mi alrededor esté a gusto. Se trabaja mejor cuando la gente no tiene que caminar 25 cuadras con el olor a caño. Por eso trato de luchar por las cuestiones que hacen mejor la vida de una orquesta, porque afecta finalmente la música.
ES: ¿Cómo encuentras a la orquesta artísticamente?
CMP: Sorprendentemente bien de ánimo y artísticamente. Le preguntan a la persona equivocada porque el director de orquesta siempre va querer mejorar la agrupación. Bien me gustaría que muchas otras cosas estuvieran fantásticas. También hay un relevo, hay algunos músicos nuevos. Hay mucho que trabajar en detalle. Yo soy una persona que trabaja mucho la afinación, la articulación, que busca un sonido homogéneo. La orquesta se tiene que ir acostumbrado a la exigencia de un director. Yo me considero exigente pero de buena manera. Cuando no estás sonando lo que uno ve en la partitura, hay que exigirlo. Pero hay muchas formas de exigirlo. Hay que tratar bien a la gente, pero que no se confunda el buen trato con una disciplina laxa, que a lo único que lleva es a la pérdida de tiempo. Cuando los músicos platican en el ensayo, se acaba perdiendo su tiempo, el de todos. Quien paga el pato es la música, el público y la calidad de la orquesta. Eso no quiere decir que el ensayo tenga que ser un momento de absoluta tensión como si estuviéramos en un ejército. Hay momentos en los que hay que soltar el ambiente, pero lo ensayos son cortos y hay que estar enfocados.

MAV: Los tiempos son distintos. Los directores de la actualidad viajan más, trabajan con más agrupaciones, y quizá no pueden dedicar tantas horas a un conocimiento extensivo de su orquesta, de su sala y a ofrecer otro tipo de oferta sonora al público. ¿Cómo puedes equilibrar tu trabajo como titular de la Sinfónica con tus muchas invitaciones con otras orquestas y proyectos?
CMP: El director tiene que ver qué es lo que se puede hacer, que vale la pena empezar a atacar y que no te va a matar en el intento. Yo podría llegar a Bellas Artes y decir no me gusta cómo suena, pensar en cambiar completamente la localización de la orquesta, cambiar completamente la idea de la programación, empezar de cero, con lo que tal vez provocaría más daño que beneficio. A mi juicio hay que hacer las cosas con mucha cabeza pero con calma. Tengo que empezar, utilizando parte del repertorio que la orquesta conoce muy bien, tratando de mejorar las cosas dentro de los límites de lo que yo puedo hacer. No le puedo cambiar la acústica a Bellas Artes de la noche a la mañana, pero puedo trabajar para que algún día haya una concha acústica como debe de haber, o para ver si con la concha que hay ahora con ciertas adecuaciones muy sencillas puede cambiar la acústica. Ya mencioné los problemas de la sala de ensayos. Puedo patalear y no van a cambiar. No me gusta esta sala de ensayos porque aunque funciona es muy ruidosa y no puedo escuchar los detalles. Para ensayos es mejor una sala más seca, más clínica donde tú escuchas los problemas y los resuelves. Pero siempre hay cosas que se pueden hacer, ahora se me está ocurriendo colgar unos telones para secar la acústica.
ES: Uno de los primeros cambios que nos comentas es la programación de giras que a nosotros nos parece notable porque estamos convencidos que una Orquesta Sinfónica Nacional debe tener una repercusión más allá de la Ciudad de México.
CMP: La gira que estamos planeando para enero y febrero del año próximo es de 14 conciertos en Berlín, Ámsterdam, Rotterdam, Bruselas, París, Leipzig, Stuttgart, en unas salas increíbles. Eso debe redundar en un mejoramiento, animar a los músicos. Yo no tengo mal sentimiento de Bellas Artes, creo que Bellas Artes con ciertas adecuaciones puede ser una mejor sala, pero ver otros horizontes ayuda. Una de las cosas más importante es trabajar en lograr un mecanismo que nos permita una comunicación directa y fluida con los músicos para tratar cuestiones prácticas como los viáticos, para que no tengamos que empezar de cero con cada invitación.
ES: Las giras son un aspecto, las grabaciones son otra cuestión importante. ¿Tienes planes?
CMP: Siempre he sido alguien que le gusta mucho hacer grabaciones y que de hecho hace muchas grabaciones, pero también hay que negociar. Por ahora no hay planes. Son cuestiones que hay que tratar con mucho cuidado con esta y con cualquier orquesta. Yo puedo querer grabar, pero finalmente grabar involucra el trabajo de muchas personas. Un proyecto que podría lograrse es que las grabaciones de la orquesta pudieran distribuirse a través de Internet como lo hacen otras agrupaciones. Es algo que se debe hacer con mucho cuidado, pensar qué subir, con qué calidad.
MAV: Hay un trabajo en México pendiente, muy urgente, difundir toda esta música sinfónica que no está grabada o que está descatalogada.
CMP: Yo feliz hago eso. Encontrando un proyecto viable se puede hacer. Un disco representa meses de trabajo y hay que encontrar cuando ensayarlo, cuando tocar el concierto, cuando grabarlo, en cuántas sesiones. Es una sesión de 3 horas puedes grabar a veces 20 minutos de música. Es un mundo de trabajo. La idea es hacerlo bien.
MAV: A lo largo de tu carrera te ha gustado comisionar obra, estrenar obra, ¿vas a continuar igual con la Sinfónica Nacional?
CMP: Sí, ya tenemos varios planes. Mi intención es que el público escuche lo de mejor factura. Ahí va mi experiencia y la experiencia de la orquesta en diagnosticar lo que puede funcionar o no. Esta temporada vamos a estrenar en México varias obras, todavía no de compositores mexicanos. Eso va a venir después.
ES: ¿Cómo piensas balancear la programación?
CMP: Buscando que los programas tengan un gancho, algo que no asuste a la gente, por ejemplo el programa inaugural de la temporada en el que empezamos con una obra indiscutible como el Concierto Emperador de Beethoven, después la Tercera Sinfonía de Copland, que es indiscutible pero se conoce poco, entonces le das a la gente algo nuevo. Presentar ciertos retos al público sin descuidar la gran tradición. En Minería, este verano no descuidamos la tradición que son las sinfonías de Beethoven y que lograron que hubiera un 98% de asistencia en los 37 conciertos de toda la temporada. Nunca se había conseguido. La razón es sencilla: la temporada estaba bien balanceada. En cada programa había una obra de la que alguien del público “podía quejarse”, que eso es un buen signo, por ejemplo el Concierto para viola de Schnittke, profundamente desagradable para el público, combinado con una obra indiscutible. Nadie te discutirá una sinfonía de Beethoven o Tchaikovsky, pero sí te pueden discutir una obra de Messiaen, por ejemplo. Mientras tú sepas lo que vale la obra, tú la presentas. Así es como yo pienso. Colgar a un solo compositor como Schnittke de un programa te genera muchos problemas.
ES: En más de una ocasión te hemos escuchado que mencionas que no se necesita ningún conocimiento especial para disfrutar de una obra por primera vez ¿Cómo piensas trabajar con la construcción de nuevas audiencias?
CMP: Soy ferviente creedor de eso. Siento que tengo un trabajo hecho en ese sentido, de presentar un repertorio variadísimo y tratar de atraer al público. Siempre digo dos cosas, que no se necesita saber para escuchar por primera vez, pero la otra cosa que también digo es que mientras más se sabe más se disfruta. Saber es importante pero no indispensable. Todos los programas que presentamos tienen ese atractivo para el primer escucha. La primera audición de la Tercera de Copland lleva a la gente a cosas que ya conoce, a la Fanfarria para el hombre común que la gente tiene presente por los juegos olímpicos. Hay que buscar atraer al primer público, mediante publicidad, mediante hacer las cosas bien.
MAV: ¿Existe algún pendiente musical, alguna serie de obras que consideres importante presentar, que tal vez no se hayan escuchado en México?
CMP: En esta primera temporada estoy haciendo muchas sinfonías de Haydn, algunas de las cuales, quizás no se han presentado en México. Ojalá dentro de dos años tocáramos entre todas las orquestas de la ciudad las 104, para lo cual necesitaríamos ponernos de acuerdo, lo que no es el caso actual.
ES: ¿Qué escuchas cuando no estás trabajando?
CMP: En el coche voy escuchando noticias o música que voy a interpretar. Cuando no estoy trabajando escucho jazz o música de piano solo. No escucho la radio comercial. Me ponen nervioso los anuncios. No soy muy aficionado al rock pero puedo colaborar gustoso con esa escena. He hecho conciertos con el Mariachi. No subdivido la música en niveles. Hay un concepto que la música clásica es para abuelitos o para dormir. Y hay rock que te hace dormir más que cierta música clásica. No me imagino a nadie durmiendo con la Danza sacral de La consagración de la primavera de Stravinsky, y sí me imagino a gente durmiendo con cierto rock muy repetitivo. Están mal los estereotipos. Se rompen todos los esquemas cuando ves la forma en que reaccionan los jóvenes a la música en las orquestas. El jazz me encanta por su inmediatez. Cuando la música es muy predecible me aburre.

 

Para despedirnos, les dejo aquí un video con Carlos dirigiendo al sonso de Philip Quint. Sonso porque dejo su Stradivarius de más de 4 millones de dólares olvidado en el taxi. La música de Korngold

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  1. Eduardo Martinez
    mayo 29, 2008 en 8:10 pm

    en horabuena para Carlos, es una excelente orquesta y seguro, hara un excelente papel
    me gusto la entrevista, bien llevada

  2. marianojaime
    junio 5, 2008 en 6:08 pm

    ¡que paso Miguel Angel !
    grato y agradable siempre se solicita saber de gente que ya tiene el camino andado y en esto de trabajar para la satisfacion de nuestro espiritu universal,
    va que bien ? siempre se evoluciona cuando se entrevista a alguien como el maestro _punto de vista y camino andado- OK bien por el que pregunta y tambien por el questionado .
    andensen bien

  3. Kristhell
    agosto 29, 2008 en 12:25 am

    Me parece que es muy importante y a la vez vergonzoso lo que señala Carlos M. Prieto sobre los problemas de tipo económico a los que se enfrenta estando al frente de la Sinfónica. Desafortunadamente es un mal que limita, restringe y dificulta el trabajo, en este caso el de la Sinfónica; pero escucho un gran entusiasmo y voluntad de trabajo, que estoy segura podrá nublar y enfrentar cualquier adversidad. Michísimas felicidades al nuevo Director.

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