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Honor al Ballet Mecánico en el siglo XXI

Antheil en su primer viaje a Par�sGeorge Antheil (1900-1959) fue uno de los grandes niños terribles de la música norteamericana del siglo XX. A sus diecinueve años era estudiante de Ernest Bloch en Nueva York y en 1922 partirá hacía Europa intentando hacer una carrera como pianista. Ese año conoció en Berlín a Stravinsky, encuentro de gran influencia para el joven compositor y pianista. El antiromanticismo ruso con tintes mecánicos, con marcada presencia rítmica, maquinístico, fascinará a Antheil quien compone en esas fechas su Sonata avión, Mecanismos, y La muerte de las máquinas. En aquella época era común ver en las nuevas máquinas la posibilidad de una existencia utópica de comodidad y realización para el ser humano, además la en aquel entonces novedosa Teoría de la relatividad hacía que los problemas del tiempo y el espacio fueran vocabulario corriente en revistas y discusiones de sobremesa.

Antheil estrena dichas piezas para piano en Paris en 1923 y, para su fortuna, la recepción de las mismas genera tal escándalo, con una violenta revuelta entre el público, que su notoriedad queda asegurada. Inmediatamente Joyce, Pound, Yeats, Satie, Picasso y otros artístas notables de la época se vuelven sus defensores y amigos.
Para muchos las composiciones de está época son las que más se asemejan a una especie de cubismo en música. La gran síntesis de está época será representada por una obra que iniciará su gestación el año siguiente: el Ballet mecánico.

En 1924 Antheil y el artísta Fernand Léger colaboraron en la creación del Ballet Mécanique. Inspirados por la creciente presencia de las máquinas en nuestra vida, ambos artistas imaginaron una obra con los rechinados y ruidos generales de la máquina supervisada por un ser humano. Ambos creadores trabajaron independiéntemente y la obra conjunta jamás se presentó en vida de ambos (resultó demasiado complejo para las tenologías de la época el poder sincronizar la imágen con la música). Sin embargo, cada parte por su lado se convirtió en una pieza referente del arte en el siglo XX. La película de Léger ha sido pacientemente restaurada y ocupa un lugar importante en la historia del arte moderno y el Ballet Mécanique sigue siendo la orquestación más conocida de Antheil.

Este mes de diciembre Paul Lehrman y la Liga de Robots Musicales Electrónicos Urbanos LEMUR (League Electronic Musical Urban Robots) presentarán una versión totalmente robotizada de la composición de Antheil. Originalmente escrita para dieciséis pianolas (¿alguien dijo Nancarrow?), cuatro tambores bajos, tres xilófonos, un tam-tam, siete campanillas eléctricas, una sirena y tres motores de avión de distintos tamaños, la versión que presentará el LEMUR sustituye cualquier participación humana con la sabiduría y sensibilidad estética de unos lindos robots. La pieza se presentara dos veces al día en el museo Wolfsonian de la Universidad Internacional de Florida, simultánea con la Feria de Arte de Miami.:DM:.

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