Inicio > Después de la Música > ¿Internet o radio y TV abierta?

¿Internet o radio y TV abierta?

La pregunta no es retórica. Tampoco pregunta por las capacidades creativas o de posicionamiento del medio. Es llanamente técnica. Cada vez hay más audio y video disponible de manera legal, ya sea gratuito o por subscripción pagada. En nuestro caso podríamos oír estaciones de música clásica transmitiendo desde Polonia, Ukrania o Coyoacán. Cada vez hay más podcast y streamings, y muchos comienzan a competir, o duplicar en otros casos, las producciones radiofónicas tradicionales. Una grabación histórica indispensable o un estudiante -a quien ni sus papás quieren oír- tocando mal una sonata para contrafagot. Todo está ahí. Usted, amable lector, puede estar preparado para ese caudal de información pero ¿lo está el Internet?.

Al parecer, no. Lo explicaré de manera sencilla. El modelo tradicional del servicio telefónico hace que siempre existan más líneas que van de casa hacía la estación concentradora local que de está a las distintas colonias. Si todos en un sector levantásemos el teléfono al mismo tiempo no pasarían todas las llamadas, pues no habría suficientes líneas de salida. Sin embargo, como esta simultaneidad es improbable, el sistema funciona.

En el mundo de los proveedores de acceso a Internet (PAI) ocurre algo parecido. Según un reciente estudio, en EUA los PAI venden a sus subscriptores unas 30 veces más de ancho de banda de la que pueden servir en realidad. El Internet fue concebido para usarse en breves disparos: una página web por aquí, un correo electrónico por allá, una transferencia de archivo por acá. Pero si cada usuario de Internet latinoamericano enloquece por Clásica Méxicoe intenta bajar al mismo tiempo cualquiera de nuestros podcastla red actual podría no funcionar. Por más improbable que suene este escenario, cada vez hay más video en línea y con la llegada del formato HD (high definition) el tamaño de los archivos es aún mayor, así que algunos comienzan a preocuparse.

La solución es invertir en infraestructura para poder atender el vertiginoso aumento del flujo de información en línea. Los PAI dicen que no pueden cubrir los gastos así que en algunos lugares están proponiendo cobrar a los proveedores de contenidos para garantizar la entrega de video de alta calidad. Los activistas de la red se oponen, pues abogan por una comunidad de la información en la que todos podamos ofrecer contenidos indistintamente sea texto, video, audio.

Respecto a que no les alcanza a los PAI para cubrir la demanda de ancho de banda, imaginen básicamente que un PAI está conectado a la megaestructura galáctica (bueno, planetaria) de la información electrónica, y nos cobra a los subscriptores por servir de enlace a esa estructura. Lo que le cuesta a cada PAI mantener esta conexión es algo que nadie dice abiertamente, pero el despacho consultor especializado TeleGeography calcula que una conexión de un mega bites por segundo cuesta en EUA entre 10 y 20 dólares al mes. Con esto un PAI puede atender a unos 60 suscriptores con una conexión de 512 kbs, o sea que al PAI le estaría costando entre 14 y 38 centavos de dólar al mes mantener la conexión de cada usuario, cobrándole una renta de entre 15 y 30 dolaritos mensuales. Todos estos son datos aproximados y los PAI obviamente tienen que gastar en la infraestructura original, fibra óptica, cableado hacia el usuario final, etc. Aún así, el margen de ganancia no suena pequeño.

Sin embargo, hay quienes dicen que el modelo actual es insostenible. La revista tecnológica Wired acaba de publicar una declaración de Henry Kafka, uno de los directivos del PAI BellSouthque ilustra el punto que les comentamos. Según Kafka -mmm, Henry- un usuario que transfiera unos 2 GB (giga bites) de información al mes le cuesta a la compañía 1 dólar. Como este usuario paga entre 25 y 47 dólares mensuales, suena a buen negocio (claro, las compañías hablan de la fortuna que gastan en mantenimiento y blablabla). Sin embargo, si este usuario agregar a sus transferencias unas cinco películas con calidad TV al mes, entonces le costaría a la compañía unos 4.50 dólares el servicio prestado. Eso no desequilibra el modelo de negocios. Pero si ese mismo usuario comienza a ver TV por Internet en el promedio de 8 horas al día, entonces el costo para la compañía sería de unos 112 dólares. Se vuelve totalmente inviable.

Aún no queda claro como evolucionarán las políticas de precios y suscripciones al Internet en México. Pero si vemos las tendencias en lugares con mayor cantidad de suscriptores, parece que el usuario se suele dividir en dos grupos básicos: los que no quieren más velocidad, porque no la necesitan, sino precios más bajos y los que quieren cada vez mayor velocidad, preferentemente al mismo precio o con diferencias a la alza mínimas. Algunas compañías en Europa cobran una tarifa fija por la conexión de alta velocidad, pero ponen un tope a la cantidad de información que se puede transferir al mes. Si uno pasa ese tope, paga por mega bite extra, como los modelos de renta mensual de la telefonía celular. Otros han sugerido recortar velocidades para poder mantener la sobresuscripción. En cualquier caso, queda claro que cada vez más personas hacen un uso cotidiano de la red. Lo que no se aclara es cuantos de estos usuarios, y a que velocidad, transferirán sus hábitos de consumo de contenidos de la radio y televisión tradicional al Internet.

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: