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Descargas clásicas

Algunos actores en el mercado de la música clásica no dejan de quejarse: “el iPod está matando a la industria disquera”. Y es que la posibilidad de encontrar millones de discos y descargarlos de forma gratuita, e ilegal, genera maldiciones sinfín a las distintas herramientas, formatos e implicados en la distribución digital de archivos de audio. Sin embargo, es obvio que los afectados mayores son la industria de la música pop, rock y hip-hop. ¿Y la música clásica?

Definitivamente no ha sido un actor mayor en los canales de distribución digital, pero eso está cambiando rápidamente. Recordemos el verano del 2005: la BBC ofreció descargas gratuitas de las nueve sinfonías de Beethoven. Esperaban unas 25,000 solicitudes. Al final, las sinfonías fueron descargadas 1,300,000 veces. Los necios siguen afirmando que los formatos digitales afectan terriblemente al negocio de la música clásica grabada. Afortunadamente hay grupos más avispados que están tomando nota e ideando soluciones que permitan seguir generando los recursos para realizar nuevas producciones y mantener vivo el nicho de mercado de la música clásica.

Warner se convirtió en la primera de las “cinco grandes” en ofrecer descargas directas desde su página. Las filarmónicas de Nueva York y Los Angeles comenzaron en marzo a ofrecer grabaciones en vivo vía iTunes. Naxos reportó que un 17% de sus ganancias el primer cuatrimestre fiscal del 2006 fueron debidas a servicios digitales. Chandos está ofreciendo sus grabaciones descatalogadas (lo que ya no se encuentra en cidí) como descarga con un modelo de precios diferente al de iTunes, pues piensa cobrar por unidades de tiempo de cinco minutos, mientras que iTunes utiliza una tarifa fija de 99 centavos de dólar por pista. Chris Robberts director de Universal, compañía que engloba a DECCA y Deutsche Grammophon dos de los sellos con catálogos más extensos de música clásica, declaró que en 2005 vendieron 7% menos CD, pero sus ventas en formato digital han ido a la alza, llegando a representar más del 10% de las ventas totales.

Se estima que las ventas de música clásica en formatos digitales aumentaron más de un 90% en el 2005. Incluso se han dado los primeros casos de álbumes con mayor cantidad de ventas por descarga electrónica que por CD. Hace pocas semanas Magnatune tuvo como número uno en ventas los conciertos para violín de Bach grabados por Lara St. John. Definitivamente es un mercado que está
creciendo a una velocidad increíble. iTunes, Napster, eMusic, Rapshody y muchos otros están ofreciendo contenidos digitales. Hay que recordar que recientemente iTunes rebasó el billón de canciones vendidas. Las
posibilidades son emocionantes definitivamente. Quienes coleccionamos discos sabemos lo complicado que puede ser conseguir grabaciones específicas. Con tirajes limitados es obvio que surja un problema de distribución. Es decir, un sello pequeño que imprima mil copias de alguna grabación no puede colocar suficientes ejemplares en los mercados de los cinco continentes. Comparemos eso con la distribución digital, que está abaratando costos de producción y distribución. Imagine que escucha una pieza en el radio, en la casa de un amigo, o que lee sobre ella en este latoso blog. Decide que la grabación tiene que ser suya. En cuanto tenga tiempo libre visitará algunas tiendas especializadas esperando encontrar la grabación. Si tiene suerte, tiempo libre para buscar y vive en alguna ciudad mayor en unos días tendrá el disco. Ahora imagine el escenario digital: escucha una pieza en el programa Referencia por el 94.5 de FM, mientras sigue sintonizando el programa visita alguno de los portales que venden música clásica. En unos minutos localiza la grabación de su interés, la paga con su tarjeta de crédito y la descarga. La música será suya, lista para comenzar a ser disfrutada.

Es obvio que aún no estamos en un escenario tan idílico. En América Latina la población con acceso a banda ancha sigue siendo poca y los precios relativamente elevados, la mayoría de los portales funcionan con tarjetas de crédito que no todo el mundo tiene y la mayoría de las fuentes se localizan en inglés. Hay muchos matices y factores que entran en juego y que iremos analizando en esta columna: formatos de compresión de audio, modelos de distribución y cobro, tipos de licencias, requisitos técnicos.

El desempeño de la música en el campo de las nuevas tecnologías es un aspecto que no podemos ni deseamos ignorar. Después de todo, nuestra publicación es posible gracias a nuestros amables lectores y a la tecnología misma.

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