Inicio > Después de la Música > El arte contemporáneo ¿listo para la aceptación masiva?

El arte contemporáneo ¿listo para la aceptación masiva?

Judd_SinTitulo_68-69.jpgEste mes de mayo la casa de subastas Christie realizó una venta histórica. Noventa y un obras de artistas de la posguerra fueron ofrecidas y solo ocho quedaron sin venderse. El total de la noche rebasó los 140 millones de dólares y logró precios record para doce artistas, entre los que se contaron Damien Hirst, Richard Prince, Donald Judd (en la imagen una obra suya de 1969) y David Hockney.

Resulta muy pertinente para nuestros intereses musicales, por analogía, este dato. Repetir incesantemente el precio record de aquellos Girasoles de van Gogh me resulta tan anacrónico como dedicar un año completo a Mozart. No estoy haciendo un juicio de valor negativo a la pintura de van Gogh, que en lo general me gusta. Lo que celebro es la posición visible que cobran obras de las que nos separan dos décadas y no más de 120 años. Estoy convencido de que las “dificultades” que el arte contemporáneo presenta para el público no iniciado son más auto impuestas que reales. El que tal o cual obra se venda en precio elevado no garantiza su valor estético, pero en la cultura globalizada, dependiente del mercado en tantos sentidos, del siglo XXI puede hacer que un grupo importante de gente se fije en movimientos artísticos que generalmente no tienen atención mayoritaria. Volviendo al ejemplo de van Gogh, todos recordamos como después del precio record logrado por aquellos Girasoles en cualquier parte se encontraban reproducciones de varias obras del artista. Se puede lamentar que las modas no propician (mucho menos garantizan) la comprensión de las artes. Cuando se estrenó en México la película francesa Todas las mañanas del mundo se dispararon las ventas de grabaciones de música antigua, principalmente interpretada por violas da gamba. Los distribuidores del sello disquero que tiene la banda sonora de la película me comentaban que hasta la fecha es el disco que más venden de ese sello.

En la mencionada subasta en Christie no todo fue absoluta sorpresa. También estuvieron presentes los sospechosos comunes. Una latita de sopa Campbell’s, de las primeras pintadas a mano por Warhol de 1962 se vendió por, agárrese fuerte de su silla amable lector (más fuerte aún si nunca le ha parecido que las latas de sopa sean objeto temático digno de un cuadro), unos 130 millones de pesos (11.7 millones de dólares). Se vendieron varias obras más de Warhol quien fue la estrella pop de la noche. También se vendieron obras de Willem de Koonig y Jeff Koons. En el caso de Koons quiero enfatizar que su primera exposición fue hace apenas 21 años. Da gusto que cada vez tome menos tiempo al arte contemporáneo llegar al gran público, sea por cobertura mediática, publicación de libros de arte o vinculación con formas más ligeras de entretenimiento. De Koons se vendió una escultura en bronce que replica exactamente un aparato de respiración para buceo, obra que formó parte de su primera exposición.

Lo que resulta significativo y grato para un servidor (por mi afición a este movimiento en música) es la presencia y buena venta de obras minimalistas. Sorprenden los precios alcanzados por algunas esculturas de Judd, desde un bloquecito de madera diminuto (casí un pedazo de polín) vendido en más de 400,000 pesitos hasta una pila enorme de triplay realizada en 1993 que se vendió por el equivalente a más de 20 millones de pesos. De las veintiséis obras de Judd incluidas en la subasta solo una quedó sin venderse y la mayoría excedieron por mucho los precios que se habían estimado. Los animales diseccionados y sumergidos en formol típicos de Hirst también estuvieron presentes, en forma de un corderito que se vendió en unos 40 millones de pesos, nuevo record de venta para el artista. El irónico título de la obra es delicioso Away from the Flock, Divided.

También me resulta significativo que la una de las obras que más expectación había generado no se haya vendido. Curiosamente esa pieza era la más antigua del lote, Man Carrying a Child (1956) de Francis Bacon.

Quienes asistimos durante Radar5 al recital de Irvin Arditti interpretando los Freeman Etudes de Cage pudimos constatar una saludable tendencia que la crónica de esta subasta confirma. Al menos en pequeña medida el público está comenzando a buscar obras más cercanas a su propio presente. Puede ser muy optimista esperar que este siglo XXI nos permita ver públicos más numerosos para las artes contemporáneas, pero creo que es mucho más probable que el ver a México como campeón mundial de fútbol, y los hay muchos que sueñan estos días. Permítanme soñar un siglo XXI donde dejemos de alejarnos de la música experimental por “no entenderla” y comencemos a disfrutarla.

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: