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Cuarteto Brodsky

febrero 15, 2006

Recientemente tuve la fortuna de charlar con tres de los integrantes del Brodsky Quartet. Me contaron de sus grabaciones con la islandesa Björk; de sus colaboraciones con Elvis Costello; de su grabación de Metro Nativitas, compuesta por Javier Alvárez (obra relacionada con el primer cuarteto del opus 18 de Beethoven). Fue una tarde divertida cuando también nos comentaron que estaban a punto de lanzar su propio sello, Brodsky Records, con dos grabaciones. La primera corresponde a los cuartetos segundo y tercero de Tchaikovsky. Tenían el disco con ellos. Les acababan de entregar las primeras copias.

Formado en 1972 en Manchester, el Brodsky Quartet toma su nombre del violinista ruso Adolf Brodsky, quién fue pionero en la historia musical de la ciudad donde los integrantes originales se conocieron siendo estudiantes. Ese mismo Adolf fue el responsable, como interprete, del gran éxito del concierto para violín de Tchaikovsky. Dicho concierto había sido dedicado originalmente a Leopold Auer, quien lo calificó de intocable. Fue la dedicación de Brodsky la que lo convirtió en la obra básica del repertorio que es hoy día. Las memorias de Anna Brodsky incluyen un episodio donde cuenta como el cuarteto Brodsky original interpreto frente a Tchaikovsky su tercer cuarteto. El compositor ruso emocionado, y con lágrimas en los ojos, les dice: “no sabía que había compuesto tan buen cuarteto. Nunca me gusto el finale, pero ahora veo que es verdaderamente bueno”.

Con estos antecedentes en el nombre era inevitable que Andrew, Ian, Paul y Jacqueline enfrentasen la grabación del opus 22 y el opus 30 de nuestro atormentado ruso. Las dos obras presentadas en este disco se pueden considerar olvidadas por el gran público. No se encuentran muchas grabaciones en el mercado actual con estás composiciones, por eso resulta interesantísimo que el Brodsky Quartet comience su catálogo doméstico con estás obras.

El segundo cuarteto es contemporáneo con el Concierto para piano no. 1y la opera Eugenio Oneguin. Fue estrenado en 1874. El rechazo de dicho concierto para piano por parte de Nikolay Rubinstein y la muerte del violinista, amigo y compañero docente del conservatorio, Ferdinand Laub, hacen que Tchaikovsky abandone la idea de un tercer cuarteto. Sin embargo, al escuchar por primera vez Carmen de Bizet en 1876, decide interrumpir la composición de El lago de los cisnespara, en menos de un mes, componer un cuarteto que será recibido como obra maestra en su estreno. No obstante Tchaikovsky nunca quedo muy convencido por su manejo del medio. A pesar de haber seguido activo por más de 25 años como compositor, nunca volvió a intentar componer un cuarteto de cuerdas.

Muchos han señalado la naturaleza “sinfónica” de estas composiciones, con los choques armónicos y el tipo de secuencias que Piotr usaba regularmente en sus sinfonías. El Brodsky Cuartet resuelve con un sonido natural y fluido el reto que supone evocar a las maderas en ciertos pasajes.

Todo mundo recuerda los ballets insuperables, el nacionalismo sinfónico, las acabadas operas, las maduras canciones. Pocos hablan de los cuartetos de cuerda de nuestro ¿suicida? Ruso. Y si bien, el disco no incluye el primer cuarteto con su famoso Andante cantabile (aquel que hacía sollozar a Tolstoy), eso no lo hace menos indispensable para apreciar un lado injustamente olvidado de Tchaikovsky. En lo personal afirmo que el Andante fúnebre e doloroso, ma con moto -que obviamente hace referencia a Laub- del tercer cuarteto convierte este disco en una necesidad.

La cuestión siempre espinosa: ¿versiones de referencia?. Aquel álbum doble en Teldec(1993) con el Cuarteto Borodin. Tiene los tres cuartetos, un fragmento y el Souvenir de Florencia.

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