Veinte años no es nada…
Hace veinte años traíamos cortes de pelo new wave (que nos llegaron como 5 años tarde) y las arracadas en lóbulo de varón eran novedosas. Moderato no era una banda de rock insoportable sino una tienda de ropa donde muchos compramos los reglamentarios pantalones extra baggy a cuadros y/o la gabardina negra + camisas verdaderamente grandes. Quienes vivamos en el DF y estábamos interesados es manifestaciones culturales que hoy se llamarían “alternativas” teníamos muy pocos centros de reunión, quizá por eso la escena era compacta y nos conocíamos más o menos todos: punks, metaleros, proto-darks, post new wavers y un larguísimo etcétera. Todos íbamos a truequear viniles y casetes -en menor medida los en aquel entonces novedosos cidís- los sábados al tianguis del Chopo, mientras los demás iban a Plaza Universidad a comerse un helado en el Helen’s. Por la noche, entre semana se estaba afuera del plantel preparatoriano discutiendo con los amigos algún álbum reciente, o no tanto, alguna novela de Milan Kundera recientemente traducida al español, alguna película vista en la Cineteca Nacional o el programa de la noche anterior en Rock 101, la legendaria estación que junto con WFM – favorecida por el sector más fresa- era de lo más oído.
Ya en plan reve íbamos al LUCC, y otros lugares de breve existencia, a oír a las Insolitas imágenes de Aurora (después llamados Caifanes), Sombrero Verde (luego llamados Maná) y a la mayoría de las bandas nacionales que luego se volverían famosas, pero en ese entonces no habían sacado aún ni su primer disco. Los demás iban al Magic Circus o al News. Nos “sorprendíamos” por la novedad de un Café Tacuba usando una caja de ritmos Roland TR-808 (¿recuerdo bien?) en lugar de baterista. Nos encantaba ir al nómada Tutti Fruti a slamear. Si queríamos oír jazz en vivo, no había más que un lugar -al menos que tuviese la inconsciencia para dejarnos entrar. Visto a la distancia unos se pregunta qué hacía en tocadas de las bandas mencionadas en este párrafo. La respuesta es muy sencilla: había muy poco aparte de eso en la ciudad, aunque en la zona conurbada, afortunadamente, había tocadas maratónicas de punk que le daban un poco de variedad al asunto. También había festivales, aburridísimos, de metal. Había otro sector más afecto a los trovadores urbados, Rockdrigo González et al. ¿La música electrónica? Apenas estaban por ocurrir las legendarias fiestas ilegales de acid house, aunque el electro ya había tenido un impacto muy visible unos años antes con el breakdance. Y claro, el faraónico PollyMarch era muy popular con su menú rico en High NRG.
¿Conciertos internacionales? Nada. Unos años antes habíamos ido a Querétaro a oír a Rod Stewart. Las autoridades capitalinas no dejaban que el rock llegase al DF. La cuestión es que a la mayoría de los amigos ni nos gustaba Stewart, pero no había otra cosa. Un par de años después para oír a The Cure habría que ir a Monterrey.
No había internet, no se descargaba música ni se quemaban cidís (las quemadoras llegarían después). Se compraban los viniles y luego se sacaban muchas copias en casete para repartir entre los amigos, quienes harían lo mismo. No había messenger, e-mail ni facebook. En aquel entonces los miembros de las redes sociales nos conocíamos, hablábamos frente a frente y compartíamos cosas de mano en mano.
Tamaña introducción para intentar recordar cómo era el oír música nueva, no muy popular, en aquel entonces. Había que pedir los discos por correo y esperar semanas a que llegasen. La Muestra Internacional de Cine pasaba en el Latino, la Cineteca, la UNAM y ya. La mayoría de las pelis no volverías a tener oportunidad de verlas si te las perdías durante la breve Muestra.
¿Qué música escuchaba hace 20 años y aún podría escuchar hoy? Veamos. Intenté ordenar la lista, pero entre lo que se quedó fuera por cuestiones de espacio (la preliminar era de más de 200 discos), y los considerandos del valor de cada álbum, imposible. Para limitarla procuré incluir sólo discos aparecidos en 1989, aunque algunos de los álbumes que mencionaré tienen fecha de producción del 1988, pero como los discos tardaban en llegar, ustedes perdonen. Faltan muchas canciones emblemáticas porque sólo incluyo álbumes que me parecen valiosos, y no aquellos que sólo tenían uno o dos cortes duraderos.
Philip Glass – Todo lo que tenía grabado hasta ese entonces. Me ha acompañado toda la vida, y en aquel entonces me daba mucha risa que algunos amigos alucinaban cada que lo ponía.
Disintegration – The Cure. Hasta la fecha me sigue pareciendo el más melancólico y completo de sus discos.
Bird Wood Cage – The Wolfgang Press. Para muchos indescifrable, en definitiva uno de las mejores bandas del legendario sello 4AD.
Topi Stin Omichli (Paisaje en la niebla) - Eleni Karaoindrou. Sí me preguntan a quien considero el mejor director de cine vivo, y sólo puedo mencionar uno, no lo dudo: Theodoros Angelopoulos. Su cómplice habitual en la música nos da la banda sonora más conmovedora del 88.
Viva Hate – Morrissey. El primer álbum solista del rey de la queja. La producción de Stephen Street y Vini Reilly era de lo más sofisticado, al menos en la escena pop.
Vini Reilly – Durutti Column. Hablando de uno de los guitarristas más interesantes de la época. Uno de los primeros discos donde recuerdo haber visto la palabra sampler.
You Must Be Certain of The Devil – Diamanda Galas. La vocalista que más me impresionaba en aquellos días.
1000 Airplanes On The Roof - Philip Glass. Añadasé al anterior por la excepcional voz de, sí, Linda Ronstadt.
The Cook, The thief, The Wife, His Lover – Michael Nyman. Greenaway y Nyman juntos antes de que se mentaran la madre –literal, me lo contó Nyman en una entrevista.
Blue Bell Knoll – Cocteau Twins. Una de las muy pocas bandas cuya discografía íntegra es impecable. No recuerdo haber aplicado nunca el botón de avance en alguna de sus canciones.
101 – Depeche Mode. Creo que envejeció medio mal, pero en la época era un gran disco de pop electrónico en vivo y en general sigue siendo disfrutable.
Front by Front – Front 242. ¿Industrial? ¿Electronic Body Music? Nos daba igual, nos ponía a brincar como locos.
Here, Today, Tomorow, Next Week – Sugarcubes. La mayoría ni sabía donde estaba Islandia. Ahora con Björk, creo que siguen sin saberlo.
The Trinity Sessions- The Cowboys Junkies. En las últimas de la noche era el disco ideal.
Winter Was Hard – Kronos Quartet. Incluía el tercer cuarteto de Alfred Schnittke. Uno de los cuartetos más activos en la promoción de la música contemporánea con una cantidad enorme de discos grabados, incluido un reciente 2009.
Idlewind – Everything But The Girl. Fresísima. Ideal para oírse con una chica si cualquier cosa más allá de Flans le parecía muy pesado.
Hats- The Blue Nile. Con tres discos en 20 años, que no suman ni dos horas de música, es una de las discografías más hermosas del pop electrónico, además de que Buchanan en una de las voces más emotivas de la época.
VIVIsectVI – Skinny Puppy. Una de las obras maestras del industrial. Ruido metodicamente ordenado.
Oranges & Lemons – XTC. Después de la joya conceptual que fue el Skylarking, la absoluta psicodelia (¿recuerdan la portada?).
Spirit of Eden - Talk Talk. La misma banda que nos había dado It’s My Life nos entregaba un álbum muy raro para la época. Ambient, con ciertos elementos de jazz, que no tenía nada que ver con el synthpop de sus discos anteriores. Con el siguiente, y último, disco de Talk Talk comenzaríamos a hablar del post-rock.
Technique – New Order. A diferencia del anterior, estos sí seguían en la vena electrónica pop total. Indispensable para bailar con la corrección que la época requería: dos filas, de un lado los hombres, del otro las mujeres.
The Burning World – Swans. De lo mejor del no wave. La lírica del Gira era descarnada y directa. Justo lo que necesitábamos durante el salinato.
Daydream Nation – Sonic Youth. Y de la misma escena del no wave, los futuros reyes del noise rock.
Duo – Otomo Yoshihide. Aquí sí el noise serio, para adultos.
Legend of The Seven Dreams – Jan Garbarek. ¿PostJazz? Quizá. El saxofonista noruego más interesante, usando la tecnología del estudio de un modo ejemplar para construir el paisaje sonoro que adoramos en ECM.
Doolittle – Pixies. ¿Cuántas muertortas de Villa Coapa habremos… sobrevivido, con esto como banda sonora?
Flux + Mutability – David Sylvian & Holger Czukay. Ambient de la mano de dos rockeros no aburridos.
Asylum – The Legendary Pink Dots. La banda que más he disfrutado en vivo, en uno de sus mejores albumes.
Open The Gate – Lee “Scratch” Perry. Uno de los hombres que ha convertido al estudio de grabación en un actor tan importante como cualquier músico de una banda. Dub sin el lado más monótono del reggae.
The Stone Roses – The Stone Roses. El sonido madchester en su expresión más acabada. Ya me sentía harto de las guitarras y prefería explorar dotaciones que no fuesen tan aburridas como bajo, guitarra y batería; pero como en toda buena tradición artística te puedes reinventar si reinterpretas con agudeza el pasado.
The Mind Is A Terrible Thing To Taste – Ministry. Ciberpunk era el nombre del juego ¿o no?
Paul’s Boutique – Beastie Boys. ¿Rap blanco? Ajá.
Para terminar, unos cuantos discos que fueron tristemente ignorados en su momento. Si no los han oído, hoy día siguen siendo sorprendentes:
Geologies – Hector Zazou. Soundtrack para una película imaginaria.
Nosferatu – Art Zoyd. Soundtrack para la clásica de Murnau.
Lace – Derek Bailey. ¿Un disco de guitarra sola que no es aburrido? ¡Sí!
Eugene Von Beethoven’s 69th Sin Funny – Camper Van Chadbourne. Eugene Chadbourne y Camper Van Beethoven. Indescifrable.
The Hub: Computer Network Music. Sí, seis compositores tocando en vivo con seis computadoras interconectadas que reaccionaban entre ellas a los programas de las otras máquinas en tiempo real. ¡En 1989!
God In Three Persons – The Residents. Una de las bandas más enigmáticas del siglo XX, en unos de sus discos instrumentales.
In Florescence – Cecil Taylor. Mi pianista de jazz. No apto para oídos delicados y/o vírgenes.
Naked City – John Zorn. De lo más emblemático de este prolífico saxofonista.
¿Siente usted, amable lector, que falto un disco muy importante? Seguro, muchos. Hágamelo saber a mi correo electrónico.