Arranca nuevo melodrama wagneriano

30 04 2008

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Finalmente hace unas horas ocurrió: Wolfgang Wagner, nieto de Richard, renunció a la dirección del Festival de Bayreuth después de ostentarla por 57 años. La renuncia será efectiva a partir de agosto de este año. El mítico festival es lugar de peregrinación obligada para todos los wagnerianos del planeta. Si uno quisiera comprar boletos hoy para ir a escuchar alguna ópera al teatro que construyó Wagner con ayuda del chiflado rey Ludwig II de Bavaria, pues sería para las funciones del 2012 o 13. Los boletos se agotan con años de anticipación.

Se dice que Wolfgang, de 88 años, padecé Alzheimer y que los últimos años era su esposa Gudrun quien efectivamente llevaba la dirección. El caos se precipito cuando Gudrun murió el pasado otoño después de una operación que se había anunciado sencilla.

La renuncia de Wolfgang lleva unos diez años sonando pero no se había dado pues no se ha definido quien se hará cargo del festival. La guapísima bisnieta de Richard, Katharina de 29 años (en la imagen a lado de su padre), lleva ya un tiempo cabildeando para quedarse con el puesto. Pero tiene una media hermana, Eva Wagner-Pasquier de 63 años, que no piensa ceder fácilmente, al parecer. Ambas muchachitas han hecho llegar al consejo del festival una propuesta para co-dirigir el mismo.

Una tercera candidata, Nike Wagner hija de Wieland Wagner, representa el aspecto más progresista dentro de la tradición familiar. Incluso ha llegado al extremo de sugerir que en el teatro del festival se presenten óperas de otros compositores aparte del patriarca Richard Wagner.

Como hay trece miembros de la familia Wagner vivos y entre todos tienen que decidir al sucesor, pues la telenovela se va a poner buenísima.

Aquí un fragmento de la obertura a Los Maestros Cantores dirigida por el mismísimo Furtwängler:





La cucaracha

27 04 2008

010727.gifRecuerdo que en mi infancia nos ponían a cantar muchas canciones en el kinder (palabra alemana que fue mi primera aproximación a Wagner), pero a decir verdad la única que recuerdo es La cucaracha. Al menos una parte, porque la letra es larguísima. Lo que siempre me ha intrigado, pero nunca lo había investigado, el motivo de las cuitas cucarachiles. En mi memoria, era la falta de mariguana lo que tenía azotada a la cucarachita, pero de repente me escucho a niños cantando que es la falta de su patita trasera, o de su patita principal (me reportan que así se canta en Argentina).

Ahora, es claro que de que a uno le falte mariguana a que le falte una pata, pues si hay gradación en la miseria, pero mi punto es ¿por qué se popularizó esa segunda versión más “inofensiva”? Se sabe que la cucaracha era muy popular durante la revolución mexicana y que la palabra “cucaracha” era uno de los muchos nombres que se daban a los cigarrillos de mariguana (la traducción aún se usa en el lenguaje callejero en EE.UU.: “roach”).

¿Será acaso la exigente corrección política la que modifico la letra? ¿La sociedad de padres de familia? ¿La mítica tía Chonita que se encarga de traducir los títulos de las películas en México?

A saber. Lo que si sé es que el inicio de la canción me ponía muy triste:

Ya murió la cucaracha,
Ya la llevan a enterrar,
Entre cuatro zopilotes
Y un ratón de sacristán

Para mitigar esos amargos recuerdos, que mejor que el tenor mexicano más exitoso de nuestra generación, y por lo que se ve fiel a la tradición, ajeno al revisionismo:





José Feliciano ¿clásico?

26 04 2008

jose-feliciano-1970.jpgCuando pienso en José Feliciano pienso en discos de siete pulgadas y 45 revoluciones por minuto de mi mamá. Lo recuerdo presente en muchas bandas sonoras de mi infancia, pero en realidad nunca lo “entendí”. Ya en tiempos más recientes me reí hasta el delirio cuando en Fargo de los hermanos Cohen, el psicópata personaje de Steve Buscemi lleva a una prostituta a cenar y oír a José en vivo. Al explicar a su acompañante la dimensión trascendente de la música que están oyendo la pobre mujer está al borde de salir corriendo.

Pues bien, por esos azares de la inacabable labor de investigación (andar ojeando cualquier revista en la cola del supermercado) me acabo de enterar que Feliciano se considera afín a la música de concierto. Investigando un poco más, me encuentro con esto en su página web:

José se ha presentado por las Américas – norte y sur, igual como Asia y Australia. Se ha presentado con varias sinfónicas, incluyendo The Los Ángeles Philharmonic, The London Symphony, The Boston Pops, The Dallas Symphony, The Vienna Symphony y otras orquestras reconocidas mundialmente.

¡Quiubole!. La verdad no tenía idea. Donde la cosa se pone peliaguda es al enterarme que en sus presentaciones sinfónicas se acompaña de su ensamble, que incluye batería y bajo eléctrico. Suena peligroso.

Para no enfadar sensibilidades delicadas y puristas, mejor veamos a Feliciano interpretando una transcripción de una de las piezas más célebres de Rimsky-Korsakov. Todos los de mi generación recordarán la melodía como el tema de la serie televisiva El avispón verde (Kato=Bruce Lee… ¿nadie?). Lo que tristemente no se recuerda tanto es la ópera a la que corresponde la pieza: El cuento del Zar Saltán. Ese vuelo del abejorro es el realizado por el príncipe Saltanovich, hijo del zar, quien al transformarse en insecto puede volar hasta su padre.

Aquí una versión poco ortodoxa, Feliciano acompañado de su fiel perra guía Trudy:





Cultura presidencial

25 04 2008

El sexenio pasado las bromas acerca de la escasa cultura del jefe de estado y parte de su equipo de trabajo fueron lugar común. No las voy a repetir aquí, porque las conocemos bien, pero si le voy a comentar que en Francia hay un escándalo muy parecido.

Sin generalizar en exceso, diremos que algo común a los franceses es enorgullecerse de su tradición y no ser tan ajenos a la cultura. Sus estadistas desde la Segunda Guerra Mundial han estado rodeados de intelectuales y producido magnos proyectos culturales, sea en forma de museos, salas de concierto o casas de ópera impresionantes.

De Gaulle gustaba de citar a Chautebriand y pedir consejo a Malraux, honraba a Valéry y a Mauriac; Georges Pompidou publicó una antología de poetas franceses y planifico el centro nacional para las artes que lleva su nombre; Mitterrand remodeló el Louvre, construyó la Ópera de la Bastilla y leía a Dostoievsky; Chirac inauguró el museo de las culturas no occidentales y dejó iniciada la Sala Filarmónica de París, ambas obras a cargo del recientemente laureado Jean Nouvel. Por otro lado, hasta el momento se sabe que a Sarkozy le gusta Lionel Ritchie y Celine Dion, y con el debido respeto que ambos nos merecen, son figuras pop bastante chafitas. Es decir, al menos hubiera mencionado a Depeche Mode o algo así, más interesante.

La mayor aportación en materia de cultura hasta el momento (además de haberse casado con la exmodelo y cantante Laura Bruni) ha sido sugerir a la UNESCO que la cocina francesa sea declarada patrimonio cultural de la humanidad.

Además se le ha criticado que su ministra de cultura, Christine Albanel, es bastante débil. El gusto de Sarkozy por aparecer con sus Ray-Ban de espejo y dar la vuelta en yates o jets de amigos potentados le ha merecido el mote de el “presidente bling-bling” (la expresión bling-bling refiere a esa costumbre poco sofisticada, muy común entre ciertos raperos, de mostrar excesivas joyas -oro, platino, diamantes- para demostrar su fortuna). Otro insulto común en la prensa satírica, y ese si bastante feo, se puede traducir como “Sarkozy el norteamericano”.

Muchos se sienten indignados, los temas urgentes quedan relegados por la boda de su presidente, sus constantes viajecitos, que si su mujer aparece vestida así, asado o para nada. La cantidad de caricaturas y material satírico sobre la pareja presidencial es apabullante. La queja recurrente se puede resumir más o menos así: Sarkozy no entiende que la promoción de las artes es un deber nacional y no un lujo. Si agregamos que su desempeño en materias económicas ha sido desastroso…

En fin, esperemos que las salas de concierto y casas de ópera no empiecen a resentir pronto la indiferencia de el presidente francés. Miren que a mexicanos como Rolando Villazón y Ramón Vargas suele irles muy bien por allá.

Aquí una divertídisima entrevista con Villazón en la TV francesa, con una selección de su disco de zarzuela Gitano.





Olimpiadas y música

24 04 2008

samaras.jpgEn estos momentos el viaje de la antorcha olímpica se ha vuelto una verdadera noticia política a diario. No abundaremos aquí en la situación del Tibet y cosas relacionadas, que a estas alturas creo todos tendremos más o menos clara.

Me interesa más comentar que la relación de las fiestas olímpicas con la música data de la antigüedad y no ha estado exenta, también, de polémica política. Recordemos que los juegos, como los practicaban los griegos, intentaban reflejar la importancia del equilibrio entre la mente y el cuerpo. Tan importantes como las competencias atléticas eran las que se ocupaban de la aritmética, gramática y música.

Ya en los tiempos modernos, Spyridon Samaras (1861-1917) fue el responsable de componer el himno olímpico original, que se estreno en 1896 y se uso hasta 1912. Desde 1960 se ha utilizado nuevamente en las ceremonias olímpicas. Compositor griego que durante su estancia formativa en París fue admirado por Delibes y Gounod. Sus primeros éxitos fueron con óperas como Flora mirabilis y La mártires. A pesar de ser un ídolo en su natal Grecia, al final de su vida fue relegado por el ascenso de Kalomiris en la burocracia musical griega. Kalomiris proponía la creación de una música “nacional” en clara oposición al estilo “italiano” de Samaras.

Antes de Mitropoulos, Samaras fue la figura musical griega más conocida en el mundo. Este compositor fue un importante precursor del estilo de Puccini, a quien conoció y con quien compartió libretista, pero fuera de Grecia hoy sólo lo recordamos por su música olímpica.

Posteriormente comentaré sobre una de las asociación más polémicas entre arte, deporte y política del siglo XX: las olimpiadas de Berlín de 1936. El músico encargado de la fanfarria olímpica para esos juegos: Richard Strauss.





Otra portada

23 04 2008

herb_alpert's_ninth.jpgRecientemente comentaba que los discos de música clásica no siempre tienen portadas que estén a la altura de sus contenidos. Hay toda una escuela de diseño de portadas que parece pensada para que uno salga corriendo en dirección opuesta al LP en lugar de llevarlo a casa. Afortunadamente hay sellos disqueros como ECM, Harmonia Mundi o la serie 20-21 de Deutsche Grammophon que están intentando solucionar esa situación.

Hay otro factor que también me llama la atención, y es la inclusión de referencias a clásicos en canciones populares (revisen la referencia a Beethoven y Bach en la canción que recién incluí de Noël Coward). Y cuando las referencias son en las portadas, pues ni que decir.

En 1967 A&M publicó esté álbum de Herb Alpert, Ninth. Usted, amable, lúcido y analítico lector ¿me puede explicar que tiene que ver Beethoven con Alpert? Porque yo no tengo la menor idea. Hay que decir que mi LP (vinil) incluye la información del diseñador y los artistas gráficos involucrados en el diseño del empaque. ¡Que los investigue el FBI! Este álbum termina con un popurri de temas de Carmen de Bizet en el estilo de Alpert. Uffffffff. Pero esa no fue la única incursión de Alpert en el mundo “clásico”. Para algo verdaderamente infame aquí está versión del segundo movimiento del Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo. Mantengamonos ecuánimes y pensemos que quizá más de un escucha se intereso en explorar las versiones originales después de oir la de el buen Herb. La verdad está tan kitsch que hasta me saca una sonrisita:

Compartan con nosotros en la sección de comentarios alguna portada que recuerden por ser particularmente desafortunada… o afortunada, también se vale.





Espía musical

22 04 2008

noel_coward_baja.jpgSir Noël Coward es una de las figuras británicas más destacadas en el mundo de la opereta y la revista musical del siglo XX. Su abanico estilístico abarca desde la canción intima hasta el cabaret y la comedia musical. Como intérprete también es muy recordado, principalmente por las grabaciones de sus canciones en los 50. Su pronunciación un poco dislocada, su tono de barítono ligero y la flexibilidad de su ritmo son parte de su estilo inconfundible.

La opereta Bitter Sweet fue su mayor éxito, pero tuvo muchas producciones con números individuales que se volverían muy interpretados. Desde su patriotismo exacerbado en London Pride hasta la divertida Why the show must go on? hay muchas canciones que siguen interpretándose con frecuencia.

Lo que no suele comentarse con frecuencia en la biografía de Coward es que sirvió como espía a la corona británica. Fue entrenado junto con su amigo Ian Fleming (el creador de James Bond) en los cuarteles de Bletchley Park. Coward tenía fama de ser un dandy sofisticado, un playboy trivial. Esta imagen le sirvió perfecto para poder observar de cerca de figuras importantes durante sus presentaciones artísticas por tres continentes, sirviendo como mensajero, reportando sus observaciones y enlazando con operativos británicos en distintos lugares. El mismo decía que le gustaba el medio y podía haber realizado una carrera completa en el espionaje, pero su vida ya estaba suficientemente llena de intriga así como era. Su fachada de homosexual sin intereses políticos ocultaba perfectamente su profundo patriotismo y su odio hacía todo lo que el fascismo implicaba. Muchas figuras importantes del fascismo en la Europa continental no tenían reparo en ser indiscretos ante el “famoso artista” y eso le permitió a Coward reportar extensamente a sus superiores.

Ahora se sabe que si bien logró engañar a muchas personalidades políticas, nunca logró engañar a la Gestapo, ya que su nombre estaba en la lista prioritaria de gente a eliminar una vez que Inglaterra cayera en la guerra.

Era tal la fama de Coward, que durante un visita a EE.UU. en 1940 fue invitado de improviso a la Casa Blanca. Ahí interpretó algunas canciones y después Roosevelt le comentó que no le molestaba la idea de ayudar a Inglaterra.

Posteriormente se le encomendó regresar a América, está vez a Hollywood y realizar mancuerna con otro espía: ni más ni menos que ¡Cary Grant!. La misión de ambos era sondear el ánimo entre las estrellas, distinguir entre pro-nazis, pro-comunistas y evaluar el sentimiento hacia Inglaterra, para preparar a la opinión pública respecto a una eventual intervención norteamericana en la guerra.

Aún está por escribirse la historia que nos cuente que tan importante fue el papel de Coward en este periodo. Lo que si se sabe es que Churchill nunca confió en él, y por eso su carrera como servidor público no llegó más alto.

Como dice Stephen Koch, al no permitirle una mayor actividad para ayudar a su país con el espionaje, Coward decidió luchar en otro frente: hacer la major canción patriotica, la major película patriotica y escribir la major obra teatral. La canción fue London Pride, la película In Which We Serve y la obra Blithe Spirit, que tuvo casi 2000 representaciones y mantuvo a los londinenses entretenidos por el resto de la guerra.

Aquí una canción con el genio paródico de Coward. Incluyo la letra original inglesa abajo del recuadro de video.

We must be kind
And with an open mind
We must endeavour to find
A way-
To let the Germans know that when the war is over
They are not the ones who’ll have to pay.
We must be sweet-
And tactful and discreet
And when they’ve suffered defeat
We mustn’t let
Them feel upset
Or ever get
The feeling that we’re cross with them or hate them,
Our future policy must be to reinstate them.

Don’t let’s be beastly to the Germans
When our victory is ultimately won,
It was just those nasty Nazis who persuaded them to fight
And their Beethoven and Bach are really far worse than their bite
Let’s be meek to them-
And turn the other cheek to them
And try to bring out their latent sense of fun.
Let’s give them full air parity-
And treat the rats with charity,
But don’t let’s be beastly to the Hun.

We must be just-
And win their love and trust
And in additon we must
Be wise
And ask the conquered lands to join our hands to aid them.
That would be a wonderful surprise.
For many years-
They’ve been in floods of tears
Because the poor little dears
Have been so wronged and only longed
To cheat the world,
Deplete the world
And beat
The world to blazes.
This is the moment when we ought to sing their praises.

Don’t let’s be beastly to the Germans
When we’ve definately got them on the run-
Let us treat them very kindly as we would a valued friend
We might send them out some Bishops as a form of lease and lend,
Let’s be sweet to them-
And day by day repeat to them
That ’sterilization’ simply isn’t done.
Let’s help the dirty swine again-
To occupy the Rhine again,
But don’t let’s be beastly to the Hun.

Don’t let’s be beastly to the Germans
When the age of peace and plenty has begun.
We must send them steel and oil and coal and everything they need
For their peaceable intentions can be always guaranteed.
Let’s employ with them a sort of ’strength through joy’ with them,
They’re better than us at honest manly fun.
Let’s let them feel they’re swell again and bomb us all to hell again,
But don’t let’s be beastly to the Hun.

Don’t let’s be beastly to the Germans
For you can’t deprive a ganster of his gun
Though they’ve been a little naughty to the Czechs and Poles and Dutch
But I don’t suppose those countries really minded very much
Let’s be free with them and share the B.B.C. with them.
We mustn’t prevent them basking in the sun.
Let’s soften their defeat again-and build their bloody fleet again,
But don’t let’s be beastly to the Hun.





Pavarotti y el playback

21 04 2008

Leone Magiera fue uno de los directores de orquesta que más trabajaron con Luciano Pavarotti. En su reciente libro Pavarotti Visto Da Vicino, (Pavarotti visto de cerca) revela que la última presentación de Pavarotti -durante la ceremonia de inauguración de los juegos olímpicos de invierno en Turin, 2006- fue lo que normalmente en México llamamos playback. Esto es, la orquesta hace como que toca, el director como que conduce, Pavarotti como que canta, pero en realidad todo está grabado. Vamos pues, como cualquier “artista” televisivo nacional.

La pista vocal para la presentación fue grabada en un estudio ubicado cerca de la residencia de Pavarotti en Modena.

El agente del celebérrimo tenor italiano, Terri Robinson, aclaró en un correo electrónico enviado a The Associated Press, la decisión de hacer playback fue condicionada porque el frío imperante durante el evento sería peligroso para la garganta de Luciano.

Desde Caruso no hubo tenor más conocido a nivel mundial, sin embargo, la carrera de Pavarotti tuvo varios momentos complicados. En 1992 se aventó una presentación integra con playback y eso ocasionó un escandalazo. Además su disposición para asociarse con estrellas de la música pop le atrajo muchas críticas.

A decir verdad nunca he considerado que mi posición sea la de un purista, y no me parece imperdonable la producción del Pava en sus muchas grabaciones crossover, pero la verdad el rollito ese de Los Tres Tenores si me parecía infame con ganas. Afortunadamente sus grabaciones son tan extensas que tenemos para recordarlo con cariño y con respeto por muchísimas veladas.

La anécdota del playback me deja con muchas preguntas por resolver:

¿qué apreciamos de un recital: la presencia del maestro o la interpretación viva?

¿es lícita la amplificación electrónica para la música clásica?
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¿hasta cuándo dejaremos que las figuras públicas se pongan a hacer películas que le quitan a uno las ganas de seguir viviendo? ¿acaso no recuerdan aquella de 1982, Yes, Giorgio, con Pava y Kathryn Harrold? Lo que durante mi infancia Debussy, Wagner, Glass y Reich habían logrado -mi gusto por la música- está película casi logra deshacerlo, aunque la banda sonora es memorable, llena de indispensables. Y bueno, para no parecer un quejumbroso sin remedio aceptaré que la canción de los Bergman, If We Were in Love, que fue nóminada al Oscar como mejor canción original, ciertamente me gusta mucho (¿gusto culpable?).

Pues ya sin estas andamos, de que me quieran ver la cara con un playback (para eso mejor voy a ver a Britney) pues prefiero el encuentro de dos “clásicos”.

Con ustedes James Brown (en uno de esos breves lapsos en los que no estaba en la cárcel) y Luciano Pavarotti:





Otro videojuego.

20 04 2008

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Van a decir que ya chole, pero me acabo de encontrar con otro videojuego que me pareció ingenioso. Resulta que la organización sin fines de lucro Immersion Music desarrollo un videojuego en el cual uno es el director de la orquesta: UBS Virtual Maestro. No está disponible comercialmente, sino como una consola que está recorriendo distintas salas de concierto en EE.UU. Según reportes, decenas de niños hacen fila en el lobby de las salas para probar el juego.
Actualmente en el mercado ha sido muy exitoso Guitar Hero. en ese videojuego uno utiliza una guitarrita de plástico reducida para interpretar éxitos de rock. en el juego que nos ocupa vemos en pantalla a la Orquesta del Festival Verbier en Suiza interpretando la Obertura Guillermo Tell de Rossini, una selección de la Quinta Sinfonía de Tchaikovsky y otra selección de la Sinfonía Fantástica de Berlioz.
Uno toma un control de movimiento de la consola Wii de Nintendo y lo mueve com si fuera una batuta. Según la velocidad de movimiento es el ritmo de reproducción de la música. Los próximos Eduardo Mata pueden darse una idea de como se controla una orquesta desde el podio. Obviamente el trabajo de un director es mucho más complicado, pero la función del juego es generar interés en los niños, y los no tan niños, para aproximarse a la música clásica, intentar entender un poco los mecanismos de producción de la misma. El equipo de programadores, encabezado por Teresa Nakra, aún no han decidido si desarrollaran una versión comercial. Espero que no lo hagan, o me las veré negras intentado explicar a mi mujer porque se necesita otra consola de videojuegos en casa.





Videojuegos clásicos, otra vez

19 04 2008

En una nota anterior comentaba una relación de los videojuegos con la música clásica. El video que aquí les ofrezco es solo para nostálgicos de mi generación. Para todos los que aprendimos a divertirnos con aquellos primeros títulos de videojuegos, verdaderamente básicos pero muy divertidos. En este video lo excepcional no es la interpretación musical, aunque las selecciones sean de piezas valiosas, sino el ingenio con que se sincronizaron escenas de videojuegos clásicos con los fragmentos musicales. La parte de Donkey Kong es de mis favoritas.


Video Games Orchestrated