
En el medio radiofónico existe una palabra maldita: laguna. Una “laguna” es un espacio en blanco, un silencio. Puede ser resultado de muchos factores: fallas en la corriente eléctrica, locutores distraídos, operadores que se duermen. El tiempo es dinero en los medios por lo que esas lagunas son particularmente temidas y odiadas. El radioescucha rara vez tendrá la paciencia de esperar en sintonía el regreso de la señal.
Quienes hacemos radio de música clásica tenemos un chiste local: transmitir 4:33 de John Cage. Dicha obra tiene la peculiaridad de ser silenciosa. Una partitura perfectamente escrita, una suite en tres partes con tempos rigurosos compuesta en 1952. Sólo que toda la notación son silencios, así que el interprete tiene que leerla con atención para lograr la duración indicada por el título, sin nunca tocar una tecla (esto es, la obra tiende a interpretarse al piano). La intención de Cage era mostrar que no existe el silencio absoluto e invitar a los escuchas a poner atención a los silencios cotidianos, que se potencian en medio de la actitud contemplativa de la sala de conciertos.
Sin embargo la siempre propositiva BBC inglesa no teme a nada (o al menos a muy poco) así que se atrevió a lo impensable: transmitir en vivo 4:33 y además en una versión sinfónica. La Orquesta Sinfónica de la BBC dirigida por Lawrence Foster interpretó la obra para terminar una semana dedicada a la obra de Cage. La obra mostró ser demandante incluso a un nivel técnico (¿sindical?) pues fue necesario convencer a los ingenieros de BBC radio 3 para desactivar los sistemas de emergencia, que entran en operación justamente cuando se detecta una “laguna”, un silencio radiofónico.
En el siguiente video pueden ver una versión sinfónica, aunque no la misma que se transmitio por BBC radio 3. Notarán que en efecto la pieza está dividida en tres movimientos y hay un disciplinado seguimiento de la partitura.