Primera temporada 2007 de la OSN

20 12 2006

En 2007, la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) cumplirá 79 años de existencia como la agrupación musical más relevante de nuestro país. Se instituyó a partir de 1928, cuando Carlos Chávez fundó la Orquesta Sinfónica de México.

Con la creación del INBA en 1947, la Sinfónica de México se convirtió en la Sinfónica Nacional. A partir de entonces célebres batutas, titulares y huéspedes, así como solistas de primer orden internacional, la han frecuentado.

En diciembre de 2006 Enrique Arturo Diemecke dirigió el último concierto como director artístico de la agrupación con la que transitó la más reciente etapa de su desarrollo que duró 16 años, entre cuyos logros destaca la nominación al Grammy Latino 2002 por su grabación de los Conciertos para violín y piano de Carlos Chávez.

Fiel a su tradición de llevar al público los mejores repertorios de música de concierto, la Orquesta Sinfónica Nacional iniciará sus actividades correspondientes a 2007 con su primera temporada, del 26 de enero al 4 de marzo, con una serie de seis programas que se llevarán a cabo los viernes a las 20:00 y domingos a las 12:15 horas en la sala Principal del Palacio de Bellas Artes.

En esta primera temporada, la máxima agrupación musical de México contará con la participación de directores huéspedes de gran relevancia como Luis Samuel Saloma, Carlos Miguel Prieto, Juan Carlos Lomónaco, Sergio Cárdenas y Eduardo García Barrios, y solistas invitados como los pianistas Eva María Zuk, Guadalupe Parrondo y Abraham Alvarado; el violinista Pablo Martínez Bourguet, el oboísta Miguel Salazar, la fagotista Cecilia Rodríguez y el violonchelista Vitali Roumanov.

El primero de estos seis programas se realizará los días 26 y 28 de enero bajo la dirección de Luis Samuel Saloma, quien hará una remembranza de los mejores momentos musicales de la OSN. El programa estará compuesto por obras de Franz von Suppé, Johannes Brahms, Franz Peter Schubert, Antonín Dvořák, Johann Strauss, John Philip Sousa y Franz Lehár.

Además, comprenderá selecciones de La verbena de la paloma, de Tomás Bretón; Fiddler on the roof, de Jerry Bock; selecciones de la música de la película Titanic, de James Horner; y la obertura para la película Star Wars, de John Williams.

Los días 2 y 4 de febrero, en el segundo de la serie, tomará la batuta el huésped Carlos Miguel Prieto con un programa que reunirá la obertura de la ópera La scala di seta, de Gioachino Rossini; Sinfonía Núm. 8 en Fa Mayor, Op. 9, de Ludwig van Beethoven; Galántai táncok (“Danzas de Galanta”), de Zoltán Kodály; la Suite de concierto para orquesta núm. 2 del ballet Zhar-ptitsa (“El pájaro de fuego”), de Igor Stravinsky.

Para el tercero de estos programas (9 y 11 de febrero); bajo la batuta de Juan Carlos Lomónaco y la maestra Eva María Zuk, la OSN interpretará un repertorio lleno de sorpresas, entre las cuales el público podrá apreciar obras como la obertura de la ópera Ruslan i Ljudmila, de Mijail Glinka; Concierto para piano y orquesta Núm. 1 en mi menor, Op. 11, de Fryderyk Franciszek Chopin; y Variations on an original theme for orchestra (“Variaciones Enigma”), Op. 36, de Edward Elgar.

Posteriormente, el 16 y 18 de febrero (cuarto programa), subirá al pódium el maestro Sergio Cárdenas para dirigir a la OSN, que en esta ocasión estará acompañada al piano por la maestra Guadalupe Parrondo. El programa estará integrado por la obertura The Hebrides (Fingal’s cave), Op. 26, de Félix Mendelssohn; Concierto para piano y orquesta en re menor, KV 466, de Wolfgang Amadeus Mozart; y la Sinfonía Núm. 6 en mi menor, Op. 74, Pathétique, de Piotr Ilich Chaikovsky.

Nuevamente Luis Samuel Saloma dirigirá a la OSN en el quinto concierto de la temporada (23 y 25 de febrero). El programa integrará obras de destacados autores: de Eduardo Gamboa, Fanfarria para metales y percusiones; de Paul Dukas, Fanfare pour précéder La Péri; de Aaron Copland, Fanfare for the Common Man; de Ernest Bloch, Concerto grosso Núm. 1 para orquesta de cuerdas y piano obligado; y Sinfonía Núm. 8 en Sol mayor, Op. 88, de Antonín Dvořák. En el piano estará el maestro Abraham Alvarado.

En tanto, los días 2 y 4 de marzo (sexto programa), Eduardo García Barrios dirigirá Vyšehrad (“La alta fortaleza de Vysehrad”, poema sinfónico del ciclo Má vlast – “Mi patria”-), de Bedřich Smetana; Sinfonía concertante en Si bemol mayor, de Joseph Haydn; y Sinfonía Núm. 2 en Re mayor, Op. 36, de Beethoven. Los solistas invitados serán Pablo Martínez, violín; Miguel Salazar, oboe; Cecilia Rodríguez, fagot, y Vitali Roumanov, violonchelo.

De esta forma la OSN iniciará sus actividades del año 2007 y será la ocasión para refrendar su calidad y excelencia musical, que la han llevado a ser la primera agrupación de música de concierto en el país.

Los conciertos se llevarán a cabo los viernes a las 20:00 y domingos a las 12:15 horas en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.:CM:.





Gershwin: Rapshody in blue

13 12 2006

Aquí tenemos a un pianista de República Dominicana tocando una de las obras norteamericanas más representativas. Mientras algunos puristas consideran a la Rapshody in Blue desarticulada -sin unidad temática, deficiente estructuralmente, muestra del incompleto conocimiento de la técnica musical por parte de Gershwin- el público alegremente ha decidido ignorar esas críticas y la ha convertido en una de las piezas concertantes más identificables del repertorio para piano. Y en caso de que se lo estén preguntando, si, quien interpreta es el mismo Michel Camilo que gano un Grammy por su Live at the Blue Note del 2003. En efecto, un recital de jazz, no música clásica.

Desde que Woody Allen uso una y otra vez la Rhapsody in Blue en su inolvidable Manhattan (bueno, a decir verdad desde antes) es casi imposible escuchar esta música y no pensar en Nueva York. Lo que une definitivamente a Camilo y a Gershwin es su visión romántica de “El Nuevo Mundo”, declara Fernando González en las líneas que acompañan a este CD.

Camilo fue un niño prodigio en su país natal, donde se unió a la Orquesta Sinfónica Nacional a los 16 años como percusionista, tocando ocasionalmente el piano con la misma. A los 24 (1977) partió rumbo a Nueva York para probar suerte. Muchas veces ha repetido como se sintió fascinado por los rascacielos y la actividad constante de esta ciudad. La obra que le sintetizaba mejor esta excitación era justamente la Rapshody in Blue. Casi un siglo después Camilo se encuentra con una ciudad tan culturalmente diversa y tan activa como la que recibió a los padres, inmigrantes rusos, de Gershwin cuyo verdadero nombre era Jacob Gershovitz. Como el mismo Gershwin su devenir lo ha llevado de Broadway al pop, de la música para cine a la música clásica y por supuesto al jazz. Otro paralelo: Camilo se desempeña como solista, líder en distintos ensambles, compositor y director.

Fue el mismo Gershwin quien estrenó la Rapsodia en el celebre concierto Experimentos en música moderna organizado por Paul Whiteman en 1924. La forma en la que comúnmente escuchamos la pieza hoy día no es la forma en la que se escribió originalmente. Ha decir verdad, fue tan apresurada la comisión de esta obra que Gershwin ni siquiera tuvo tiempo de escribir la parte del piano, misma que improvisó en el estreno y sólo posteriormente consigno en papel. Originalmente la fue orquestada para la banda de jazz de Whiteman por Ferde Grofé, mismo que realizó posteriormente la orquestación sinfónica. Siendo una obra tan grabada, es justo esperar variaciones notables entre tantas interpretaciones. Camilo escoje el swing y no la acrobacia (aunque realiza algunas), juega con el tiempo constantemente. El mismo explica que hay que acercarse a está obra pensando en lo que Gershwin escuchaba en aquel entonces: ragtime, klezmer, blues, charleston y música clásica. No hay que tocarlo como si fuera Liszt pues.

La formación de Gershwin nos podría explicar las complicaciones, las dudas que intentan disipar quienes lo interpretan con cariño, como resulta obvio en el caso de Camilo. Su encuentro con el piano fue de rebote: sus padres compraron uno para las lecciones de el hermano mayor, Ira. Sin embargo el joven Gershowitz mostró mucha capacidad y empezó a tocar el instrumento de oído. Su primer tutor musical, Charles Hambitzer, lo convenció de asistir frecuentemente a conciertos de música clásica (se cuenta que George siempre intentaba reproducir la música que acababa de escuchar en su piano, al volver a casa). Más tarde fue pupilo del compositor de vanguardia y teórico Henry Cowell.

Un aspecto de su biografía que siempre me ha fascinado fue su interés por lo que en su tiempo era la tecnología más avanzada en reproducción musical: el piano mecánico. Trabajo para distintas compañías especializadas, arreglando y grabando rollos perforados para estos pianos. Algunos piensan que los rollos grabados por Gershwin en su tiempo pueden haberse contando en cientos, y no en las pocas docenas que nos quedan. Afortunadamente también grabó sus propias obras usando esta tecnología, por lo que podemos darnos una idea de la lectura que realizaba de sus obras. Digo una idea porque como usted sabe, amable lector, los rollos de papel perforado para pianola no capturan dinámicas (o sea, volúmenes) por lo que todo suena “plano” en el sentido dinámico.

Posteriormente con él ya mencionad Ira, Gershwin compondría un gran número de musicales para Broadway, los cuales serán semillero de piezas consagradas en la tradición del jazz (por ejemplo: Of Thee I Sing de 1931 fue la primer comedia musical en ganar un Pulitzer). En otra ocasión comentaremos sobre su encuentro con Ravel y el respeto que este mostró por el estilo de Gershwin.

Quiero cerrar con una cita del crítico Samuel Chotzinoff: “[Gershwin] no es un maestro de la forma, es audaz, irresponsable y aparentemente escribe lo que le da la gana indiscriminadamente”. No se me ocurre mejor recomendación para su obra.

Versiones de referencia: Con Wayne Marshall al piano y dirigiendo a la Aalborg Symphony Orchestra. Está en Virgin. Aparte de gustarnos mucho se consigue muy barata, pero en nuestro país se encuentra en dos ediciones, siendo la importada mucho más cara que la presentada en la serie Virgo. Es exactamente la misma grabación. En RCA es muy gustada la grabación con Earl Wild al piano (a sus 91 años sigue activo) con la Boston Pops dirigida por Arthur Fiedler. La version de Lorin Maazel frente a la Orquesta de Cleveland DECCA también es muy apreciada.